DESCUBRE CÓMO LAS PERSONAS SORDAS Y LAS LENGUAS DE SIGNOS
CONTRIBUYEN A HACER UN MUNDO MEJOR

Lo + nuevo

Laura Redden Searing o cómo ser una periodista sorda en el S.XIX

Ser una mujer periodista en el siglo XIX no era fácil. Los derechos de la mujer, su posición social y sus oportunidades aún se encontraban tremendamente limitadas. En Estados Unidos, país de origen de Laura Redden Searing, no se permitió el sufragio femenino hasta 1921. Menos fácil lo debió tener por ser sorda desde los 11 años de edad. Sin embargo, todo esto no le impidió llegar a ser, incluso, corresponsal del prestigioso periódico The New York Times.
Portada del libro sobre la escritora y poeta sorda Laura Redden Searing
Portada del libro biográfico sobre Laura Redden.
Tras quedarse sorda, Laura fue enviada a la Escuela para Sordos de Missouri (Missouri School for the Deaf). Tenía una gran habilidad para escribir, por lo que con apenas 20 años ya estaba trabajando como columnista para un periódico de St. Louis, en el Estado de Missouri. Fue entonces cuando empezó a utilizar el seudónimo de Howard Glyndon, un nombre típicamente masculino.

Plurilingüe y a favor de la lengua de signos

Al finalizar la Guerra de Secesión o Guerra Civil en Estados Unidos (1865), Laura viajó a Europa para trabajar como corresponsal del New York Times, durante al menos cinco años, donde aprendió francés, alemán, italiano y español, aunque pasó la mayor parte del tiempo en Italia. Laura tenía dificultades para comunicarse en lengua oral, por lo que aprendió también lengua de signos e incluso en alguno de los artículos escritos defendía una educación bilingüe en lengua de signos y lengua oral en todas las escuelas con alumnado sordo.

Con su apellido de seudónimo, Glyndon, bautizaron a una pequeña localidad con parada del ferrocarril de la época en el Estado de Minnesota, probablemente siendo la primera vez en la historia de su país que una mujer escritora ponía nombre a una localidad.

Vivió hasta los 84 años pero, además, Laura fue una escritora polifacética hasta el final de su vida: escribió también poemas, ensayos y otros artículos. Algunos de sus poemas (en inglés) pueden leerse gracias al Archivo de Internet:


Fuentes:

No hay comentarios