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Johanna Lucht, primera ingeniera sorda en la NASA

En realidad no es la primera ingeniera sorda que trabaja en la NASA (la primera fue Victoria Garcia), pero sí la primera que participa en una misión activa. Johanna Lucht es sorda de nacimiento y en la NASA consideran que tiene un gran talento para su trabajo.

La primera ingeniera sorda en una misión activa de la NASA
Johanna Lucht (Foto: SL First)

La carrera de Johanna hacia la NASA

Nació sorda profunda en Alemania y comenzó a aprender lengua de signos americana a los 9 años. Su madre reconoció que, hasta esa edad, tenía muy bajas habilidades de comunicación lingüística aunque ya dominaba las bases matemáticas, por lo que se siente muy agradecida por el cambio positivo introducido por la lengua de signos.

Comenzó a estudiar informática cuando su familia se mudó a Alaska y tuvo más oportunidades de estudiar junto a otras personas sordas. Mientras estudiaba Ciencia de la Informática en la Universidad de Minesota, descubrió el programa de prácticas de la NASA y decidió presentarse. Para su sorpresa, fue aceptada y rápidamente destacó como una aventajada alumna de prácticas, lo que terminó convirtiendo sus prácticas en un trabajo a tiempo completo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en California (NASA’s Armstrong Flight Research Center).

Johanna en la actualidad (foto: A Mighty Girl)

Su ingeniero jefe de sistemas descubrió así el talento de Johanna:
A Johanna se le asignó la tarea de realizar pruebas ambientales con los técnicos de laboratorio. Pudo haber sido un desafío, porque tuvo que comunicarse con un grupo de personas desconocidas. En circunstancias normales, esperaría que la tarea llevara de cuatro a cinco días para completarse. Sin embargo, Johanna lo hizo en dos días. Rápidamente ideó una forma de comunicarse con el equipo para llevar a cabo las pruebas.
La NASA estaba decidida a aprovechar el potencial de Johanna, por lo que le dispuso una intérprete de lengua de signos en su trabajo. A pesar de ello, por supuesto que Johanna sigue teniendo algunos obstáculos en el ejercicio de su labor, pero ella asegura que no es algo exclusivo de las personas sordas:
Todas y todos nos encontramos con desafíos que nos presenta nuestro entorno y hacemos lo que podemos para superarlos (We all meet the challenges that are presented in the environment, and do what we can to overcome it)

Johanna dispone de un intérprete de lengua de signos para las instrucciones importantes (foto: nasa.gov)

El papel de Johanna en la misión de la NASA

Johanna participó activamente como ingeniero de sistemas en una misión de pruebas de un nuevo modelo de avión tripulado de la NASA. Johanna se sentó junto a otros ingenieros en el Centro de Control, sin los auriculares que llevan la mayoría de compañeros y compañeras, y fue responsable de observar y evaluar datos relacionados con el GPS y los sistemas de navegación del avión, así como analizar los datos de vuelo, para supervisar el buen desarrollo del vuelo.

Johanna Lucht participó en una misión activa de pruebas tripuladas de un nuevo modelo de este avión de la NASA, el Gulfstream G-III NASA (foto: NASA)

En este vídeo, Johanna explica parte de su trabajo habitual en la NASA (en lengua de signos americana y subtítulos opcionales en inglés).


Primera ingeniera sorda en la NASA: Victoria Garcia

Antes de Johanna, otra mujer sorda había ingresado como ingeniera en la NASA, Victoria Garcia, aunque no sabemos si ha participado en alguna misión activa.

Victoria Garcia (foto: Rae Marshall Photography)

Victoria nació sorda profunda en Cuba, desde donde su familia emigró a Miami. Aficionada a reparar aparatos en su casa desde los 11 años de edad y fan de Star Trek y Star Wars, a sus 13 años aprendió el lenguaje de programación QBasic.

Estudió una Licenciatura de Ingeniería Mecánica en la Universidad Instituto Politécnico de Rensselaer en Nueva York y fue becada para unas prácticas de verano en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decidió que allí era donde quería trabajar tras ver muy de cerca y en directo el lanzamiento de uno de los módulos de la Estación Espacial Internacional en un transbordador espacial.

Y así fue, lo consiguió en 2008. Para comunicarse con sus colegas de trabajo, Victoria usa principalmente el correo electrónico, un teléfono de texto y subtitulado en videoconferencias.


Ahora tiene 36 años, trabaja en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA y su carrera profesional no fue fácil. Victoria resume su experiencia así:
En la vida, hay dos cosas importantes que he aprendido. Una es no dejar nunca que las expectativas de los demás te definan. La gente tenía pocas expectativas sobre mí con la única base de que no puedo escuchar. Otra lección que aprendí es que siempre habrá barreras en la vida. Cómo luchas con las barreras te convierte en quien eres. Nunca habrá soluciones rápidas. Mi consejo para la próxima generación es que es posible hacer lo que quieras y si te encuentras con una barrera, salta sobre ella.



Fuentes:

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