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El mundo necesita las lenguas de signos

Algunas personas expertas en el estudio del lenguaje humano sostienen que la primera forma de comunicación humana fue gestual y que, progresivamente, fue cediendo terreno a las lenguas orales. Hoy en día, millones de personas sordas en todo el mundo utilizan todo el potencial de la lengua de signos como forma natural de comunicación pero, a lo largo de la historia, ha habido muchas comunidades de personas oyentes que han utilizado alguna forma de la lengua de signos.

Jefe de la tribu Shoshón mostrando la lengua de signos (foto: Charles M. Bell, sobre 1880, Archivos Atropológicos Nacionales del Instituto Smithsonian)


Lengua de signos de los indios de las Llanuras

Las Grandes Llanuras son una enorme meseta que se extiende por el centro de Estados Unidos y hasta Canadá, habitadas por diversas poblaciones indígenas. Existe documentación de exploradores europeos que establecieron una comunicación fluida con estas poblaciones a mediados del siglo XVI utilizando la lengua de signos de los indios de las Llanuras. Sin embargo, es posible que tenga miles de años de antiguedad.

Ilustración en prensa de 1900 mostrando algunos signos de los indígenas de Norteamérica (imagen: DP Lincoln County)

Se cree que esta lengua de signos surgió inicialmente para cazar o practicar emboscadas en silencio, y que posteriormente se extendió como forma de comunicación en los intercambios comerciales de las diferentes tribus de indígenas, es decir, como lengua franca debido a que cada tribu tenía su propia lengua.

En Internet pueden encontrarse varias grabaciones de esta lengua de signos de comienzos del siglo XX, una de las más extensas es la siguiente registrada en 1930 con una duración de 8 minutos:


Puedes ver otras grabaciones de 1940 aquí, de 1946 aquí, y de 1970 aquí.


Por los aborígenes australianos

Los habitantes nativos de Australia, denominados habitualmente aborígenes australianos, también poseían su propia lengua de signos desde hacía miles de años y que utilizaban para cazar sin asustar a su presa, en ceremonias a sus antepasados o para tener conversaciones secretas: la lengua de signos Yolŋu.

Desde hace 25 años, el antropólogo Bentley James ha estado aprendiendo y recopilando esta lengua de signos que espera publicar en un manual ilustrado en 2019 coincidiendo con el Día Internacional de las Lenguas de Signos (declarado por la ONU el 23 de septiembre). Para ello, inició una campaña de micromecenazgo o crowdfunding para recaudar 38.000 dólares y en apenas un mes consiguió más de 42.000 dólares.

Tres generaciones de aborígenes australianas practicando la lengua de signos Yolngu (foto: David Hancock / Bentley James)


La lengua de signos del Imperio otomano

En el Imperio otomano desde el siglo XIV tenían dos costumbres insólitas: por un lado, debido a la tendencia al fratricidio (asesinato de hermanos) por las luchas de poder al sultanato (monarca que ejercía el poder), se impuso la costumbre de encerrar a los príncipes en unas estancias palaciegas denominadas kafes (jaulas). Solamente podía salir uno de ellos: el heredero al trono.

Por otro lado, además de encerrados e incomunicados con el exterior, estaban obligados a vivir lo más en silencio posible, ya que se consideraba indocoroso hablar demasiado, ni siquiera con sus sirvientes. Por ello, los posibles herederos al sultanato, podían permanecer durante muchos años en las jaulas y desarrollaban trastornos psicológicos o incluso se suicidaban.

Algo cambió con Osmán II, sultán entre 1618 y 1622: dado que la mayor parte de los sirvientes y funcionarios del palacio debían ser personas sordas para que nadie pudiera comunicarse con ellas, Osmán II comenzó a comunicarse en lengua de signos otomana, llegando a ser su único medio de comunicación. Osmán II tuvo durante su reinado más de 100 personas sordas a su servicio, con quienes tenía ricas y complejas conversaciones en lengua de signos otomana, transmitiendo a las más jóvenes estas complejas ideas a través de fábulas e historias.

Osmán II, sultán del Imperio Otomano que se comunicaba con sus sirvientes en lengua de signos


En los ruidosos aserraderos

Es habitual que en lugares muy ruidosos, como fábricas, salas de máquinas de barcos o cualquier lugar con maquinaria muy ruidosa, las personas que allí trabajan desarrollen algunas formas de comunicación gestual.

Sin embargo, los trabajadores de los aserraderos de la Columbia Británica (al oeste de Canadá) desarrollaron auténticos sistemas de comunicación en lengua de signos que les permitía, aunque limitadamente, no solo comunicarse sobre su trabajo, sino también charlar sobre deportes, apostar, contar chistes y bromear entre ellos, entre otras muchas cosas. Todo ello fue documentado por tres lingüistas a mediados de los años 70.

Cuatro signos utilizados en los aserraderos: algunos más icónicos, como mujer (128) y "¿qué hora es?" (126), otros más abstractos como débil (125) y semana (127) (imagen:  Diana Philpott, A Dictionary of Sawmill Workers’ Signs)

Otros aserraderos de Estados Unidos también han desarrollado sistemas de comunicación signada, como los que se encuentran alrededor del Lago Michigan. En uno de estos aserraderos, Menominee Tribal Enterprise, afirman que esta lengua de signos se ha transmitido de generación en generación entre trabajadores del aserradero.

Charles James, inspector de madera en el aserradero de Menominee Tribal Enterprises en Neopit, saluda en su lengua de signos (foto: Sarah Kloepping / USA Today Network)


En las cárceles de la República Dominicana

En 2017 se estrenó una película titulada Carpinteros en la que los hombres presos en una cárcel tienen que usar una lengua de signos inventada para comunicarse a distancia con las mujeres, que denominaban "carpinteo". La película está basada en hechos reales y su director, Jose María Cabral, dijo sobre la película durante la recogida de un premio:
De las cosas mas importantes que aprendí en el proceso de Carpinteros fue descubrir la necesidad humana, tanto como de comer, dormir, ir al baño, moverse, fue la de la comunicación. Y no cualquier comunicación, con el lenguaje de señas de "carpinteo" ellos enamoran



Lengua inventada de Tolkien

En el universo fantástico del escritor británico J.R.R. Tolkien había toda clase de lenguas ficticias, pues Tolkien fue también filólogo de profesión. Entre las numerosas lenguas de sus novelas, denominadas "lenguas élficas", se encontraban dos lenguas de signos: la lengua de signos élfica (Hwerme) y la lengua de signos del reino enano de Erebor (Iglishmek).

La primera era utilizada por los elfos, ya que tenían una vista excelente y la usaban para comunicarse a distancia. De la segunda, utilizada por los enanos, Tolkien dijo que era mucho más elaborada que Hwerme y se enseñaba a los/as niños/as desde que empezaban a hablar. Los enanos la utilizaban principalmente para mantener el secreto en la comunicación ante no enanos.

Tolkien sabía lengua de signos, pues en su juventud se enroló en el ejército británico con el rango de teniente segundo especializado en lengua de signos y sirviendo como oficial de comunicaciones en la sangrienta Batalla del Somme durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque no fueron lenguas reales, se merecen un lugar en este artículo, ya que la novela El Hobbit fue publicada en 1937. En la película The Hobbit: un viaje inesperado, se puede ver brevemente a uno de los enanos, Bifur, diciendo algo en lengua de signos Iglishmek:

Bifur, enano en El Hobbit, expresando algo en Iglishmek, lengua de signos del reino enano de Erebor



Fuentes:

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