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Los 11 hombres sordos que ayudaron a la NASA a llegar a la Luna

Las contribuciones de las personas sordas y las lenguas de signos al desarrollo científico son numerosas, aunque algunas veces hay que esperar muchos años para que estas contribuciones se vean reconocidas. Es el caso de estos 11 hombres sordos estadounidenses que, en los años 50 y 60 se ofrecieron voluntarios para una serie de experimentos sobre los efectos de la ingravidez y cuyos descubrimientos permitieron a la NASA llegar a la luna.

Hombres sordos conversando en un vuelo parabólico para el estudio de la NASA
Algunos de los participantes sordos conversando en un avión Zero-G que iba a realizar un vuelo sin gravedad (foto:  US Navy / Gallaudet University collection)





Traducción a Signos Internacionales: Alessandro Abbate


La selección de los voluntarios sordos

A finales de los años 50 la NASA aún no había salido de la Tierra. Necesitaba conocer, entre otras cosas, los efectos de la ausencia de gravedad en el ser humano y preparar mejor a los futuros astronautas. Para estudiar estos efectos, la NASA contactó con la Universidad de Gallaudet, hicieron pruebas a más de 100 personas sordas y reclutaron a 11.

Todos ellos, menos uno, habían adquirido la sordera a través de una meningitis espinal que dañó sus sistemas vestibulares del oído interno de manera que eran "inmunes" al mareo por movimiento. La NASA experimentó los efectos de la ingravidez a lo largo de una década (1958-1968), observando por qué no reaccionaban física o psicológicamente a la cinetosis (mareo por movimiento). Los experimentos ayudaron a la NASA a comprender cómo responde el cuerpo humano cuando no funcionan las señales gravitatorias del oído interno. Uno de los voluntarios, Harry Larson, dijo una famosa frase:
Éramos diferentes de la manera que ellos necesitaban

John Zakutney, uno de los voluntarios sordos, al finalizar un experimento de la NASA, bajando de una cápsula de centrifugado
El voluntario sordo John Zakutney cuando es bajado de una cápsula centrífuga (foto: NASA / US Navy / Colección personal de David Myers)

Se sometieron a experimentos extremos

Algunas de las pruebas fueron extremadamente duras, al menos para una persona oyente, pero estos 11 hombres sordos nunca sufrieron mareo. Una de las pruebas más extremas fue meterlos en una una embarcación frente a la costa de Nueva Escocia en medio de una violenta tormenta con vientos a más de 70 km/h y mar fuertemente agitada. Mientras estos hombres sordos jugaban a las cartas y disfrutaban de la compañía, los investigadores de la NASA estaban tan mareados que el experimento tuvo que ser cancelado. Uno de los voluntarios sordos contó que incluso comieron durante la tormenta "y cuando nos vieron comer, los enfermó aún más y vomitaban".

En otro experimento, pasaron 12 días seguidos en una sala de rotación lenta, que se movía a una velocidad constante de diez revoluciones por minuto. Comían y dormían en la sala durante todos esos días mientras no paraba de moverse, donde tenían lo necesario: un fregadero, una nevera, una estufa, una ducha y un inodoro. Al principio les resultaba difícil caminar, pero al segundo o tercer día ya podían andar sin dificultad.

También uno de los voluntarios subió y bajó rápidamente, durante horas, en el ascensor los 370 metros del famoso edificio Empire State Building en Nueva York. Querían comprobar cómo afectaba a su equilibrio.

Jaula de metal en el que el voluntario David Myers se balanceaba continuamente
El voluntario sordo David Myers en una especie de jaula de metal que se balanceaba de izquierda a derecha continuamente. En realidad a Myers le parecía una mecedora que lo invitaba a dormir (foto: Gallaudet University Archives, David Myers Collection)

Y, por supuesto, los famosos vuelos a gravedad cero en un avión especial, lo que se denomina vuelo parabólico.

Todas estos experimentos se hicieron también con voluntarios oyentes y siempre enfermaban. Pero para los voluntarios sordos, los experimentos no resultaron duros. De hecho, uno de los voluntarios, Harry Larson, dijo:
Fue una aventura para nosotros. En realidad no pensábamos en el peligro. Era más como hacer cosas divertidas (It was an adventure to us. We certainly weren’t thinking about any of the danger. It was more of like, fun things to do)
En el siguiente vídeo se pueden ver imágenes de los experimentos y entrevistas a los voluntarios sordos (subtítulos en inglés y lengua de signos americana):


Exposición y homenaje en 2017

Este grupo de 11 voluntarios tenía entre 25 y 48 años de edad, y fue llamado "Gallaudet Eleven" y sus nombres eran:
  • Harold Domich
  • Robert Greenmun
  • Barron Gulak
  • Raymond Harper
  • Jerald Jordan
  • Harry Larson
  • David Myers
  • Donald Peterson
  • Raymond Piper
  • Alvin Steele
  • John Zakutney
En 2017 la Universidad de Gallaudet organizó una exposición y homenaje a estos intrépidos 11 hombres sordos, en la que estuvieron tres de los voluntarios. La exposición se titulaba "Deaf Difference + Space Survival" (Diferencia Sorda + Supervivencia Espacial).

Los tres hombres que sujetan la tijera fueron voluntarios de la NASA: Harry Larson, Barron Gulak y David Myers. A la izquierda, Margaret Kopp, estudiante de la Universidad de Gallaudet que organizó la exposición (foto: Jean Bergey, Universidad Gallaudet)

Sin duda, los resultados de estos experimentos ayudaron a la NASA a entender mejor cómo adaptar el cuerpo humano a la ausencia de gravedad y al mareo por movimiento, una importante contribución que permitió a la NASA lanzar el primer vuelo espacial tripulado en 1961 y más tarde, en 1969, llegar a la Luna en el Apolo 11.



Fuentes:

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